Seguimos...
En el aeropuerto de Burdeos después de llegar “sanos y salvos” con Ryanair nos encontramos con Catherine, digo "encontrarnos" porque ella nos esperaba puntualmente en la salida del terminal internacional
, mientras que nosotros llegábamos al galpón (nave) del busavión
, a un lado del aeropuerto, sin teléfonos, sin baños
sin nada de nada (para ahorrar o más bien para "no gastar") . Por suerte ella se dió cuenta rápidamente porque sino estaríamos aún esperando cada uno en su puerta jeje...
Debo confesar que no me había hecho grandes ilusiones con visitar Francia, primero porque muchos de los franceses que conozco no quieren ser muy simpáticos
, no hacen ningún esfuerzo por hablar español y segundo porque no pasaríamos por la emblemática "Ciudad Luz": Paris
.
Y la verdad es que me encantó.... Catherine es una excelente anfitriona
(ella habla muy bien el español y su familia también), los lugares donde nos llevó son bellísimos
, me encantaron su acogedora casita bien arreglada para nuestra visita, los vinos
, los quesos y todo lo que me comí obligado por ella
y finalmente la gente: los franceses son especiales, elegantes, las mujeres muy bellas, esbeltas y los caballeros casi tan buenmozos como yo juajua...
La Casita está en Saint-Médard-en-Jalles un pueblo vecino a Burdeos (lo de pueblo le queda pequeño porque tiene de todo, como una ciudad)
Fijense que en el medio de los policias acostados (obstáculos en la vía para reducir la velocidad), colocan unos topes para impedir que uno adelante en ese lugar, ¡qué aburrido!...
La casita de Catherine...
Instrumentos por todos lados (sus hijos son músicos)
A nuestra cueva
En la otra habitación : el tesoro airéandose
El primer día, después de un rico desayuno (probé varias mermeladas preparadas por Cat (mmmm... )
nos fuimos a conocer el pueblo y visitar a su mamá que vive muy cerca, por cierto en su jardín vi por primera vez en vivo y en directo "bellotas", de las que se roban Chip y Dale... y otros locos
Luego fuimos a hacer compras en un supermercado...
Yo solo vi este departamento... me dieron a probar un trocito de cada queso...
Un detalle que me llamo mucho la atención, hay carritos que incluyen un lector de barras, de manera que uno mismo va registrando los productos escogidos y al terminar, en la salida se paga lo que dice el aparatito. “La confianza” que hermosa virtud y por supuesto la honradez, a nadie se le ocurre pensar que uno metió en el carrito algunos productos sin marcarlos... no sé porque Catherine no me dejó
tomar uno de esos para ir a comprar los quesos...
Luego fuimos a: LA PANADERIA
Cuando me disponía a comprar de estos chocolates no sé porqué recibi un golpe en mi cabeza...
De regreso tuvimos una parrillada con la madre, el hijo mayor y la nieta de Catherine
Luego quedó un poco de tiempo para empezar a embalar los cactucines que serían envíados por correo (y que aún no han llegado )
Continuará:
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