Hola:
Llegamos alrededor de las 5:30 de la tarde a Blankenberge (“del día” dirán los españoles ).El viaje en tren
incluyendo el episodio del gordo
fue de dos horas y media.
Desde que llegamos tuvimos mal tiempo, lluvia y un poco de frío y por esa razón no pude mostrar este cuerpecito en las playas del Mar del Norte... Por cierto que por allá oscurece alrededor de las 9 de la noche en esta época
El sistema ferroviario belga está muy bien, es económico, puntual y no hay ciudad o pueblo al que no llegue...
Al salir de la estación nos fuimos a pie hasta el hotel, el recorrido era de unas tres manzanas... ("cuadras" decimos en Venezuela: un amigo andalú cierta vez se rió mucho porque me dijo que las cuadras son para encerrar a los animales
)
por una calles todas empedradas,
Donde a todo el mundo le provoca caminar
El hotelito estaba bastante bien (Malecot) y económico (muy importante) y estaba muy cerca del mar,
curiosamente la ciudad esta construída a un nivel más bajo bajo que la playa, porque han construido unos muros (diques) para ganarle terreno al mar: desde nuestro bacón en un tercer piso estábamos al nivel la orilla.
En la recepción nos recibió una ancianita que parecía sacada de un cuento infantil muy atenta y que hablaba francés (¡gracias a Dios!) . El ascensor era del año de María Castaña, solo cabían tres personas (y delgadas) pero eficiente, porque subir con maletas por escaleras es un poco incómodo, si no pregúntenle al pobre gordo de la estación
En el restaurante en la planta baja, estaban comiendo un montón de personas muy mayores, por un momento nos preguntamos si no nos habríamos equivocado de lugar y que éste era una especie de centro geriátrico pero luego nos dimos cuenta de que la mayoría de la población ahí es bastante mayor .
Basándonos en los horarios de comida de los españoles pensamos que aún estaban almorzando (eran las 6), pero ¡no! allá se cena de 6 a 7 sin pataleo; lo mismo que el almuerzo que es de 12 a 1, luego cierran los restaurantes, imagínense el sufrimiento de nuestros amigos los españoles, y mejor no hablar de lo simple y desabrida que es la comida...
Es una pequeña ciudad muy bonita, con muchas iglesias
En esta placita nos sentimos como en las "glorietas" de México...
El ayuntamiento...
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