Por fin seguimos con las aventuras ibéricas: mucho trabajo (y también flojera) por aquí...
Después de despedirnos de Catherine le pedimos a nuestro ilustre guía que nos llevara con bien hasta Santander (Cantabria). Como aún no nos entendíamos bien con las nuevas tecnologías, gracias al chirimbolo malévolo
ése hicimos un "pequeñito" desvío de unos 100 kilómetros
y pasamos por la ciudad vasca de Vitoria (creo que fue un amigo nuestro, el Santi
, que interfirió la señal para que conociéramos su linda ciudad
)...Como la idea era conocer sin prisas el norte de España no nos importó: ¡qué bonito todo y que verde! Volveremos a visitarla con calma (¿que dices Santi? ¿te animas
?)
Aquí con frío y en medio de la niebla
Como todos ustedes saben, el mejor sistema para que un artefacto eléctrico funcione como uno quiere solo hay que darle un buen trancazo, y así fué como el pobre Paco recibió su primera dosis en Vitoria y acto seguido nos dirigió sin demoras a Santander
, hasta la puerta del hotel: es una linda ciudad costera y estábamos frente a la playa del Sardinero
Obras de arte en el paseo Muelle Calderón
Escultura de los Raqueros
Palacete del Embarcadero, funciona como sala de exposiciones
Muelle de Albareda
Al fondo el Banco Santander
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