martes, 28 de septiembre de 2010

A Cactuslandia (parte 1)

Aquí vamos:

En Bélgica desde hace cuarenta y dele años, en la ciudad costera de Blankenberge muy cerca de la ciudad de Brujas, se realiza el congreso-feria de cactus y suculentas de E.L.K.

ELK.jpg picture by wolveseh

que yo he denominado “Cactuslandia” porque es el sueño de la mayoría de los cactulocos, incluyendo a mi media naranja que cumple a cabalidad con lo de cactu... ejem

Todos los participantes, sean vendedores, expositores, conferencistas, coleccionistas o simples visitantes tienen un brillo en los ojos igual al de los niños cuando ven a Mickey Mouse en Disneyworld...

Entonces: a Cactuslandia...

En Caracas el 8 de septiembre:

Mientras esperábamos el taxi que nos llevaría al aeropuerto comenzó a llover, llover, a diluviar, con vientos, rayos y truenos y las mariposas en el estómago empezaban a calentar los motores. Ya en el taxi, el chofer empezó a llamar por teléfono a sus colegas para que le ayudaran a decidir por cual ruta bajar al aeropuerto. Es un recorrido de 40 minutos en circunstancias normales pero hay que calcular una hora y media cuando hay mayor tráfico ... Las noticias eran desalentadoras, las mariposas se estaban convirtiendo en pájaros...el hombre fue sorteando los atascos con dificultad ... ya los pájaros parecían helicópteros...

helicopteros
Demoró 3 horas y media en dejarnos frente al terminal: los helicópteros ya eran F16...

Habíamos escogido para viajar la aerolínea más económica y por supuesto UNA DE LAS MAS MALAS: IBERIA por lo que teníamos temor de que ya no hubiesen asientos en el avión en vista de que siempre hay sobreventa de boletos, pero afortunadamente no fue así:

la chica que nos atendió nos comentó que éramos de los últimos pasajeros en ser chequeados

A partir de ahí todo regresó a la normalidad, los F16 aterrizaron y las mariposas reaparecieron por los nervios normales de un viaje en avión y de los infinitos controles de seguridad por los que hay que pasar para poder embarcarse.

Como siempre las azafatas que nos acompañaron parecían haberse desayunado con clavos y tachuelas: son tan antipáticas que dan miedo y tienes que aceptar sin rechistar (otra vez y como siempre ) que después de anunciar el menú de pollo-o-pasta para el almuerzo, al final te den pasta-o-pasta porque estemos donde estemos sentados, adelante en el medio o en la cola, nunca llega el pollo a nuestro asiento y cuidado como te atreves a quejarte aunque sea en broma, porque corres el riesgo de que te lancen fuera del avión...

Después de 8 largas horas llegamos a Madrid desde donde tomaríamos el vuelo para Bruselas: esta vez tuve suerte y no me miraron feo en inmigración, (¡ufff que alivio!) y las mariposas se tranquilizaron un poco aunque aún faltaba llegar a Bélgica: un nuevo país, un idioma diferente... ¡que emoción!

Bélgica es un país pequeño y muy bonito: la mayoría de las personas son muy mayores y en general se ven pocos jóvenes, al menos en los sitios donde estuvimos. Está dividido en dos: en el sur están los valones de habla francesa y en el norte (donde fuimos) los flamencos que hablan un dialecto derivado del holandés

En la próxima entrega: la llegada a Bélgica...

La llegada a Bélgica (parte 2)

Aquí estoy:

Llegamos puntualmente al aeropuerto de Bruselas...

Al bajar del avión nos sorprendió constatar que no había ningún control de documentos para los extranjerosEsa es una de las ventajas de viajar por la Unión Europea: no hay fronteras: ya nos revisaron en Madrid y punto... igualito que ir desde nuestra casa en Santa Elena hasta Caracas: atravesamos 15 puestos de control (alcabalas), sí. leyeron bien ¡quince!...

Para ir a la meca de los cactolocos, Blankenberge, debíamos tomar el tren: la estación está en el propio terminal del aeropuerto, en el sótano, ¡increíble!: salir del avión >> escalera mecánica >> tren...

pero... (dirán, ya empieza con sus "pero") ¿cómo se compran los pasajes en belga?, glupsss...

No es un secreto para nadie que yo hablo generalmente por los dos (¡está bien: siempre!) y como por lo general viajamos a sitios de habla hispana todo está resuelto, y si es necesario, en otros países hablo una amalgama de spanglish-portugueis y lenguaje de señas para que me comprendan, pero: belga ¡¡¡ayyyy!!!

Por suerte, tengo una media naranja tímida pero políglota , que durante todo el viaje tomó las riendas, traducía, hablaba por mi, pagaba, etc... Y es que cuando me hablaban me quedaba en trance, sin saber cómo responder, algo horrible... mientras que la niña solo decía “¿vous parlez français? ” y entrándoles de esa forma y con su encanto conseguía que le respondieran ¡ufff que alivio! y es que aunque todos hablan más o menos el francés, los belgas del norte están peleados con los belgas francófonos y no quieren hablar en francés y hasta los letreros en general están escritos solo en belga.

En la taquilla el empleado le dijo que debíamos apurarnos porque el tren estaba por salir y que en x estación teníamos que hacer un trasbordo con muy poco tiempo para la conexión y que en caso de perder ese tren tendríamos que esperar una hora por el siguiente...

Después de dudar (y preguntar) llegamos al andén justo para la salida y al abordaje...

Los paisajes son muy lindos, es un país muy rural, sembradíos de cebada (pa' las 500 marcas de cerveza que fabrican) y maíz (pa' las vacas y animales de granja) molinos, granjas, vacas, ovejas y muuuuchas iglesias... quedamos encantados con todo lo que veíamos. Escuchamos a unos pasajeros hablando en español y aprovechamos para preguntarles como era lo del trasbordo: “miren en la pantalla en que andén pasa el otro tren y apúrense porque es muy justo el tiempo”, lamentablemente ellos seguían para Holanda y no nos servirían de lazarillos...

Llegamos:

Primer paso: leer la pantalla: tren a Blankenberge andén 5

Segundo paso: A bajar por las escaleras, y correrrrrr...

¡Oooh noooo!... delante de nosotros estaba un señor gordiiiiiisimo, del ancho de la escalera y con una maleta más ancha que la escalera... ¡que mala pata!...Ponía un pie en el escalón , luego el otro y luego la maleta... y nosotros atascados detrás de él, ¡no podía creerlo!...

Cuando por fin pudimos superar el obstáculo y llegamos al andén 5: ¡tutututuuuuu! volaaare... el tren partía acompañado del silbato del inspector... buahhhhhhh

Yo : ¿Y ahora que hacemos? ¡qué fastidio! ¿esperar una hora...?

Ella : tú te quedas aquí con las maletas que yo voy a preguntar en la taquilla...

Luego de recuperarme del desmayo que me dió al ver a Lorette tan decidida y el terror de que me dejara abandonado en un país en el que no me entienden, esperé pacientemente mientras me comía primero las uñas, luego las falanges, luego las uñas de los pies...

Ella (de regreso): ¡vamos loco! al andén 8 que pasa otro tren que nos lleva a Brujas y de allí tomamos el tren que acabamos de perder... corre que al gordo lo tranqué en el baño....

Y así llegamos finalmente a Blankenberge

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Continuará...
* Nota del corrector
Fue muy divertido e inusual ver la cara de "ponchao" ( apabullado ) del autor al no entender nada de lo que le hablaban y ser incapaz de decir ni pío en ninguna parte ...
¿Se lo imaginan mudo?
En cuanto a mí, me tocaron mis 15 minutos de gloria ...bueno, fueron un poco más de 15 minutos: una semana completa ...

Blankenberge (parte 3)

Hola:

Llegamos alrededor de las 5:30 de la tarde a Blankenberge (“del día” dirán los españoles ).El viaje en tren incluyendo el episodio del gordo fue de dos horas y media.

Desde que llegamos tuvimos mal tiempo, lluvia y un poco de frío y por esa razón no pude mostrar este cuerpecito en las playas del Mar del Norte... Por cierto que por allá oscurece alrededor de las 9 de la noche en esta época

El sistema ferroviario belga está muy bien, es económico, puntual y no hay ciudad o pueblo al que no llegue...

Al salir de la estación nos fuimos a pie hasta el hotel, el recorrido era de unas tres manzanas... ("cuadras" decimos en Venezuela: un amigo andalú cierta vez se rió mucho porque me dijo que las cuadras son para encerrar a los animales)

por una calles todas empedradas,

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Donde a todo el mundo le provoca caminar

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El hotelito estaba bastante bien (Malecot) y económico (muy importante) y estaba muy cerca del mar,

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curiosamente la ciudad esta construída a un nivel más bajo bajo que la playa, porque han construido unos muros (diques) para ganarle terreno al mar: desde nuestro bacón en un tercer piso estábamos al nivel la orilla.

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En la recepción nos recibió una ancianita que parecía sacada de un cuento infantil muy atenta y que hablaba francés (¡gracias a Dios!) . El ascensor era del año de María Castaña, solo cabían tres personas (y delgadas) pero eficiente, porque subir con maletas por escaleras es un poco incómodo, si no pregúntenle al pobre gordo de la estación

DSC04013.jpg picture by wolveseh

En el restaurante en la planta baja, estaban comiendo un montón de personas muy mayores, por un momento nos preguntamos si no nos habríamos equivocado de lugar y que éste era una especie de centro geriátrico pero luego nos dimos cuenta de que la mayoría de la población ahí es bastante mayor .

Basándonos en los horarios de comida de los españoles pensamos que aún estaban almorzando (eran las 6), pero ¡no! allá se cena de 6 a 7 sin pataleo; lo mismo que el almuerzo que es de 12 a 1, luego cierran los restaurantes, imagínense el sufrimiento de nuestros amigos los españoles, y mejor no hablar de lo simple y desabrida que es la comida...

Es una pequeña ciudad muy bonita, con muchas iglesias

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Y aunque ya habiamos visto otros posibles medios de transporte...
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la atraviesa de punta a punto un moderno tranvía, el cual tomamos para ir hasta el lugar del congreso...
Sin embargo una gran mayoria de las personas se desplaza en bicicletas, las dejan en las paradas del tren o del tranvia, y lo más increíble: ¡cuando regresan aun estan alli!

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En esta placita nos sentimos como en las "glorietas" de México...



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El ayuntamiento...

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Se parece un poco a la ciudad de San Francisco (Estados Unidos) en la arquitectura
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Aquí me ven por las calles buscando la oficina de correos...

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Próxima entrega: "CACTUSLANDIA"
Chausss